Esta semana comenzó con una rutina de movilidad cada mañana, apenas me levantaba. Dedicaba entre 20 y 25 minutos a aflojar la espalda, los dorsales, los flexores de cadera y los tobillos, porque al despertar todo el cuerpo se siente rígido. Antes de entrar al agua, hacía otra sesión de movilidad más específica, de unos 30 minutos, enfocándome en rotaciones externas y usando herramientas como el rolo y la pelota.
Uno de los días en el agua fue particularmente desafiante. Trabajé 4x25 dentro de 30 segundos, tres veces, con el objetivo de mantenerme debajo de 11.1 segundos. Sin embargo, no lo logré en ninguno. Hace un mes, había conseguido hacerlo en siete ocasiones. A pesar de la frustración, el enfoque en el ritmo de 100 metros fue positivo.
El trabajo aeróbico incluyó 8 de 50 con aletas, alternando mariposa y patada delfín en espalda. Durante este set, me concentré en el codo alto y en mantener una buena ondulación. Las pulsaciones se elevaron como debía ser, lo que significó un buen estímulo aeróbico.
El entrenamiento técnico fue clave también. Me enfoqué en no hacer tan amplia mi patada delfín subacuática y en sentir una mejor conexión con el core y las caderas. Además, trabajamos con un brazo en crawl, poniendo atención en el codo alto y la rotación.
El cierre de la semana trajo un desafío inesperado. Durante un set de 4x25 a ritmo de 50, sufrí una hiperextensión de codo al engancharme con la pared. Esto me obligará a parar entre una y dos semanas. Aun así, decidí centrarme en la patada, especialmente en la subacuática, para mejorar en ese aspecto mientras no puedo usar los brazos.