Esta semana estuve muy enfocado en la patada debido a la lesión en el brazo. El jueves fue un entrenamiento de patada intenso. Arrancamos con movilidad fuera del agua para los flexores de cadera, hombros y dorsales. En el agua, trabajé la patada subacuática con brazos a los costados y luego en la superficie con el toe bend. El trabajo principal fue desafiante: 1 de 50, 2 de 35 y 2 de 25 al máximo, seguido de 2 de 25 con paracaídas. Mis tiempos fueron 35 segundos en el 50, 22 y 24 en los 35, y 16 y 14 en los 25.
El martes me centré en la técnica sin aplicar mucha presión en el brazo, haciendo schooling y brazada ligera. En el gimnasio, todo fue sobre movilidad y flexibilidad, sin levantar peso. El miércoles, el foco fue mantener un buen promedio en 8 de 50 patadas dentro del minuto. Comencé en 41 segundos, pero luego me estabilicé en 47.
El viernes se repitió la estructura de entrenamiento, trabajando subacuáticos y patadas, con mucha atención a la técnica. Terminé con 2 de 50 dentro del minuto fácil y 1 de 50 rápido en 1:30. El sábado fue otro día fuerte, con 12 de 25 patadas al máximo, todos por debajo de los 12 segundos. Los primeros 7 fueron 12.5 a 13.1 segundos, y los últimos 5, subacuáticos, promediaron 11.1 a 11.6, con los dos finales en 10.9 desde partida.
Esta semana, a pesar de la lesión, me di cuenta de que trabajar en mi patada es una oportunidad para mejorar una debilidad. La carga en la zona lumbar me recordó la importancia de mantener una buena postura y alineación durante los ejercicios de patada.