El torneo empezó mal incluso antes de arrancar. El domingo pasado, haciendo compras, me agarró un tirón en la zona lumbar que me dejó casi sin poder moverme. El lunes y el martes fueron de dolor, movilidad limitada y dudas sobre si iba a poder competir. El miércoles, ya un poco mejor, me metí al 50 mariposa en US Nationals: 23.85, mejor que las semanas anteriores, pero con un rompimiento de superficie muy flojo que me costó la final B por 6 centésimas. El jueves, en el 100 mariposa, más de lo mismo: buen pase, pero un segundo 50 lento y otra vez afuera de finales, algo que nunca me había pasado en dos carreras seguidas. El viernes fue día de recuperación y técnica, y el sábado cerré con un 50 libre que salió mal y me dejó con mucha bronca. No me fui con buenas sensaciones del torneo, pero hubo un progreso importante: en la toma de tiempo del 100 mariposa, probando un ritmo de respiración diferente, bajé a 52.77.
En lo mental, fue una semana de frustración, de sentirme afuera de la competencia, de pelear con el cuerpo y con las expectativas. Pero también me sirvió para identificar qué detalles técnicos necesito mejorar urgente: la entrada al agua, el rompimiento de superficie y la potencia en las patadas subacuáticas. Ahora toca usar todo esto de combustible para Pan Pacifics en dos semanas y el Sudamericano después. Las cosas pequeñas. Todos los días.
