Después del torneo, lo primero que quería era volver al agua. Sentí esa necesidad de seguir mejorando cosas, sobre todo con un mes por delante para preparar el Odesur. Arranqué la semana con un trabajo aeróbico y mucha técnica subacuática, pero el martes fue el día que marcó el ritmo: metí un 33 mariposa a las manos en 15.1, que es mi mejor marca personal. También estuve cerca de mis mejores tiempos en crol, y los trabajos con resistencia y partidas dejaron buenas sensaciones.
El jueves el foco fue velocidad con malla y trabajo fuerte de mariposa y crol, sumando un 66 mariposa a ritmo de 100 en 33.2. Empecé a ver mejoras en el rompimiento de la superficie y en la partida. Igual me doy cuenta de que necesito ajustar la rutina de entrada en calor, sobre todo la movilidad fuera del agua: algunos días me siento duro, otros mejor, pero me falta una secuencia consistente.
El viernes cambié el plan porque el sábado tenía clínica y adelanté el entrenamiento fuerte, con 3 x 66 mariposa en 8 minutos. El nado se sintió pesado, pero la técnica y el agarre van mejorando. Terminé con el cuerpo muy cargado de ácido láctico, pero sin ese dolor de brazos de hace semanas. El miércoles fue descanso total, y lo sentí necesario: dormir, movilidad y nada más.
Me llevo la sensación de estar progresando. Las cosas pequeñas. Todos los días.