Venía de semanas en las que el cuerpo y la cabeza no terminaban de alinearse. El lunes empecé con un trabajo de fondo, mucho subacuático sin respirar y movilidad. El martes encontré sensaciones que no tenía desde antes del accidente en el codo: volví a hacer mejores marcas personales, me sentí rápido, sólido, y eso me dio un envión que hacía rato necesitaba.
Pero el jueves la energía se cayó. No solo física, sino mental: no pude dejar afuera cuestiones personales y el entrenamiento salió apagado. Lo sentí en los tiempos y en la cabeza. Ese bajón me hizo revisar la rutina, meterle más disciplina a la movilidad y el descanso, ajustar detalles fuera del agua.
El viernes fue pura técnica: partidas, competencia de deslizes, foco en los detalles del crol y los dorsales, y sets variados. Y el sábado, con el cambio de actitud fresco, volví a meter marcas personales en 33 crol y me acerqué mucho en mariposa. Cerré con un 100 mariposa en 52.20, el mejor que tuve en mucho tiempo.
A una semana y media de viajar a Argentina, lo que más valoro es haber podido ajustar a tiempo. El secreto sigue siendo las cosas pequeñas, todos los días. Ahora, a mantener la cabeza firme y seguir laburando en los detalles.