El cambio de país siempre tiene un impacto en la preparación, pero esta vez se sumó un error con la fecha de vuelo que me hizo viajar un día antes de lo planeado. Venía de afinar detalles técnicos en California, con trabajos de partida y ajustes en mariposa y crol. El martes sentí que el cuerpo respondía bien, pero la cabeza estaba demasiado metida en cada movimiento. Me vi en video y noté detalles en el brazo derecho en crol y en la frecuencia de mariposa, así que la última pasada la hice muy consciente de esos puntos.
El jueves ya estaba en Rosario, después de una noche larga de viaje y poco descanso. Fui el primero en llegar a la Villa Olímpica, dormí lo que pude y a la tarde ya estaba en la pileta soltando el cuerpo. Los primeros días en la pileta del Náutico fueron para soltar viaje y empezar a probar sensaciones con el equipo. No pudimos usar la pileta de competencia hasta el sábado, así que el trabajo principal fue técnico, con piques cortos, paracaídas y malla de competencia, ajustando detalles en los rompimientos y la frecuencia.
Sábado tocó por fin la pileta oficial. El agua se siente diferente, la partida también, pero fue el mejor día en mucho tiempo: sensación de fuerza, buena transferencia del trabajo técnico y la cabeza puesta en aplicar lo que vengo trabajando. Todavía queda ajustar el rompimiento de superficie, que lo estoy apurando, y la frecuencia en mariposa para aprovechar el agarre. Mañana arranca el torneo, aunque mi primer día de competencia es el lunes con el 50 mariposa. Siento que llego bien, que todo el laburo de las semanas previas va a aparecer cuando toque competir. Las cosas pequeñas. Todos los días.